domingo, 25 de febrero de 2018

La roja sed

Estuario vertical, fruto prohibido
de almíbar inocente
donde bebo del río de tu fuente
con el beso del último latido.
Te quitas el vestido,
superficie lunar, arena ardiente,
orilla de una playa transparente
y de un mar encendido.
Evangelio de luz, ritual privado
que guía el fatalismo del pecado
en la larga vigilia del deseo.
Erial de antigua sed, bastión tomado,
estrado
donde reza el hombre ateo. ©

Del libro Llevarás en la piel.
Fotografía: JoyceTenneson.

Somalía

Me duele Somalía como un tajo
de sal en las heridas,
sin ángeles ni estrellas bendecidas,
jirón de piel y andrajo.
En tanto los infames del carajo,
de panzas aburridas,
desatan los rencores homicidas
armando sus misiles a destajo.
Y se mueren diez niños, cien, quinientos,
harapos a los vientos
en cruenta procesión de letanía.
Mientras sigan los viles en la rueda
jugando con el hambre a la moneda
yo también soy un muerto en Somalía. ©

Del libro Ocenario.
Recitado en Radio UAI.

sábado, 24 de febrero de 2018

Polvo somos

La runfla del fondín el Gallo tuerto
(ilustre bodegón de Villa Urquiza),
anuncian que en el barrio se organiza
la procesión del muerto.
A cargo del velorio y el concierto
tocarán “los Hampones de hacha y tiza”,
en un frasco, mañana, la ceniza
quedará al descubierto.
El corso subirá por Triunvirato
y la viuda del ñato
evocará su dicha ya pasada.
Lo llorará en silencio algún gomía
y después de ese día
la vida seguirá como si nada. ©

Del libro De lunfa somos.
Dibujo: Bruno Veronese.

viernes, 23 de febrero de 2018

Como lobos

Amar con el aliento estremecido
hasta quedar exánimes de besos,
sujetos a la boca autoritaria
y al voraz estallido.
Con un pulso de sangre sostenido
al borde de los huesos,
enfrentando la muerte temporaria
del último latido.
Agónicos los dos, pero tan vivos
y tan adolescentes,
desde el hambre, piadosos y abusivos
y vándalos y altivos y oponentes,
librados al antojo de los dientes,
como lobos cautivos. ©

Del libro De diluvios y andenes.
Pintura: Nicoletta Tomas Caravia

Setenta veces siete

La sirena jugaba a ser querida
con besos de juguete
y llevaba en el alma un torniquete
del color de la sangre enrojecida.
De amores, malherida,
bogaba por los mares al garete,
soñando con la boca de un grumete
que le diera señal de bienvenida.
Todo tiene sabor a sal ardida,
a filo de estilete
en la tarde final de la partida.
La pena tiene forma de grillete
y el amor es un mar de despedida,
setenta veces siete. ©

Del libro Oceanario
Recitado en Radio UAI

jueves, 22 de febrero de 2018

Despojos

La sirena nostálgica del cuento
colecciona timones de navíos,
aparejos del fondo de los ríos
y corales de viento,
herrajes de color amarillento,
esquirlas y atavíos,
herrumbre de los cántaros vacíos
y velas de bogar a barlovento,
antiguos mascarones,
postales de goletas y galeones
y manojos de sal sobre la ola,
amuletos de sándalo y espuma,
bajeles en la bruma
y besos que se enredan en su cola. ©


Del Libro Llevarás en la piel.
Dibujo: Leandro Lamas.

miércoles, 21 de febrero de 2018

Cataluces y andalanes

Cataluces y andalanes, cien por ciento,
en el viento de dos pájaros a tiro,                remolino de canciones, versos, giro,
como Sanchos sin molinos ni jumento.      Caballeros bien andantes, andalanes, descendientes de aquel siglo de las luces, caminantes con caminos, cataluces,
dividiéndose los peces y los panes.
A dos voces la canción canta dos veces,
contendientes de un partido de ajedreces
por el lúdico tablero de la vida.
Par de reyes, dos por uno, falta envido, 
contra todo desencanto del olvido,
la canción está servida. ©

Del libro Llevarás en la piel.
Recitado en Radio UAI
Publicado en el Foro de Sabina.

Abril

Ella busca en abril la primavera
cuando él la quería,
ardida en el solsticio de la hoguera,
a fuerza de incendiarse cada día.
Antigua pasajera
de un tiempo que la hiere todavía,
no encuentra en otra boca la manera
de arder con un arresto de porfía.
Y cobarde se miente,
desierta en el tumulto de la gente
que la mira pasar desangelada.
Mariposa de amor inoportuna,
en el cuarto creciente de la luna
que ya no alumbra nada. ©

Del libro Oceanario.
Dibujo: Jorgelina Gretz.
Recitado en Radio UAI.

martes, 20 de febrero de 2018

Amantes ilegales

Quiera usted que le robe algún beso
y le ofrezca galante la mano,
que le toque la cola (del piano),
sepa usted disculpar tal exceso.
Que me talle su nombre en el hueso
con anuencia de recto escribano,
que le robe un abril al verano,
aunque en julio, tal vez, vaya preso.
Que la esconda detrás de la puerta
cuando lleguen "visitas legales",
con algún argumento difuso,
y se quede a dormir encubierta,
como musa de versos florales
en la cama de amor de este muso ©

Del libro Oceanario.

Pintura: Giorgia Kapetanaki.
Recitado en Radio UAI.

Plegaria

Así en la tierra como en tus senos,
patria redonda de la alegría,
jazmín del aire, soles morenos,
pezón del sueño del alma mía.
Hora tras hora, día por día,
tazón de almíbar y sabia, llenos,

Venus del alba, miel de ambrosía,
así en la tierra como en tus senos.
Cielo fecundo, rito profano,

rojo verano
de desenfrenos;
plural delicia, jirón de arena,
doble milagro de luna llena,
así en la tierra como en tus senos. ©


Del libro De diluvios y andenes.
Fotografía: Marat Safín.

domingo, 18 de febrero de 2018

Bautizo

Mi boca (que te supo ver desnuda),
bebió del paraíso de tu fuente,
oceánica de sed en la nocturna
hoguera de tu vientre.
Pacífica de besos y fecunda

rondó tu delgadez de espiga verde
y en el surco de roja agricultura
vertió su manantial de miel silvestre.
Con humo de sahumerios 
grabó las iniciales de mi nombre

sobre tu piel ardida
y espesa de humedades y de aliento,
igual que un dios insomne
te bautizó con agua de saliva. ©


Del libro Llevarás en la piel.
Fotografía: Anna Morosini.

Una mujer


"Me duele una mujer en todo el cuerpo" (JLB)

Una mujer sucede, se hace carne
al trajín de mis manos
y en el breve segundo de ese instante
se alinean las promesas y los astros.
Ligera como el aire,
ocurre como ocurren los milagros,
para saciar los límites del hambre
y la roja vigilia de los labios.
Acaso una mujer (y tu lo sepas),
antiguo corazón de luna y viento,
de sándalo y espuma,
me libre del rumor de esta tristeza
que duele en todo el cuerpo,
lo mismo que el anuncio de la lluvia. ©

Del libro Oceanario.
Fotografía; Anna Morosini. 

sábado, 17 de febrero de 2018

Diluviarte

A cuenta del rigor del hambre mío
te tomo por sorpresa
y tizno de oro y sal tu desvarío
de impúdica princesa.
Silvestre y torrentoso regadío,
con sed de sangre expresa,
comando el ajetreo de tu río
que mana su cosecha más espesa.
Diluvio que mi boca determina
licor de agua divina
que bebo con la prisa del viajero
rendido que descansa.
Mujer dominical de lluvia mansa
yo soy el portavoz de tu aguacero. ©

Del libro Oceanario.
Fotografía: Fabrizia Milla.

Modales

En plan dominical de ceremonia
urdían la liturgia de los besos,
el rojo sortilegio de las bocas
y el ínfimo ritual de cada gesto.
Sabían simplemente de memoria
arder, en castidad, a fuego lento,
al paso religioso de las horas
y a modo de evangelio.
Modales aprendidos en el tiempo,
relámpagos y pompas
de fina santidad y magisterio.
En íntima lectura de las normas,
como lobos hambrientos

al amparo nocturno de las sombras. ©

Del libro Llevarás en la piel.
Ilustración: Nicoletta.

viernes, 16 de febrero de 2018

Obituario

Rondó su piel como un ladrón novato,
discreto de modales, noche y día,
en terca ceremonia de arrebato
y en celo de jauría.  
Oculto en la tiniebla, como un gato  
de incierta compañía,  
sin orden ni cautela ni recato,  
igual que un mandamiento de porfía.  
Ella, ciega de ver pasión tan obvia,
jugando a ser la novia 
sin marido,  
mudó de corazón y vecindario 
dejando el obituario
de su olvido. ©

Del libro Llevarás en la piel.
Fotografía: Anna Morosini.